miércoles, 8 de abril de 2015

La Tercera Guerra Mundial desde la perspectiva de C. Wright Mills (2da. parte)

Mientras escribía la 1ra. parte de la reseña sobre: "Las causas del Tercera Guerra Mundial", el mundo era sacudido por la noticia del acuerdo entre Irán y el grupo de los 5+1, después de varios años de sanciones económicas promovidas por Estados Unidos. En su cuenta de Twitter, el Ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Mohamed Yavad Zarif anunciaba que los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (mas Alemania), habían alcanzado un acuerdo sobre su cuestionado programa nuclear, las voces en contra no se hicieron esperar, entre ellas, la del Primer Ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, quién ve este acuerdo como una amenaza para la supervivencia de su país, pues aproxima a Irán a la construcción de sus propias armas nucleares. Netanyahu, poco antes de las elecciones legislativas en Israel, se presentó frente al Congreso de los Estados Unidos de América en una actitud totalmente desafiante, e hizo saber su desacuerdo sobre las negociaciones que se estaban gestando con Irán (generando con ello una crisis diplomática con el propio Estados Unidos). Resulta controversial que Israel, un país del que se sospecha tiene arsenales nucleares y que aún no se a suscrito al Acuerdo de No Proliferación de Armas Nucleares, intente disuadir a todos de no apoyar el pequeño programa nuclear de Irán, el cual, al día de hoy, con el enriquecimiento de uranio con el que contaría (aproximadamente 3%), no es ni remotamente suficiente para crear armas nucleares (que requieren un enriquecimiento de Uranio al 90%) y que además hable de la amenaza que representa para su nación, después de la guerra que propicio en Palestina.

Al final, el acuerdo deja nuevamente de manifiesto que existen cinco grandes potencias con verdaderas capacidades nucleares para desatar guerras apocalípticas, y que el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares de ninguna manera los restringe. En mi opinión, sólo tres de éstas grandes potencias se disputan la hegemonía actualmente (Estados Unidos, Rusia y China), pero tal como la época de la Guerra Fría, cada nuevo conflicto que surge en el horizonte, es motivo suficiente para continuar la carrera armamentística, de tal efecto que, algunos países quieren se participes de esa carrera para no quedarse en el rezago militar,  Las consecuencias del desarrollo continuo de las armas en los diferentes países que aspiran a la dominación mundial, sólo pueden desencadenar el inicio de una Tercera Guerra Mundial. Así lo deja ver C. Wright Mills en la siguiente sección de su libro. 

2. LA TERCERA GUERRA MUNDIAL

Si existe en el mundo un ánimo de saber ¿cuáles serán las causas de la tercera guerra mundial? y quién o quienes  pueden ser responsables de desencadenarla?, para Wright Mills la respuesta es clara, existe toda una burocracia de guerra que promueve continuamente el desarrollo del complejo militar industrial, donde sólo un puñado de hombres (élite), adopta decisiones en virtud de la asesoría de militares y comerciales, cuya idiosincrasia se basa en el empleo de la maquinaria bélica.

Las causas de esta guerra no corresponden a algún vago e histórico contexto de deriva y maniobras denominado "relaciones internacionales". Las causas asientan principalmente en los EE. UU. y la URSS. La causa inmediata de la tercera guerra mundial es la preparación para ella. (1)

Sin embargo, el factor real de su inicio reside en la cuestión económica, la acumulación del poderío militar se ha vuelto un fin en sí mismo, no obstante, existen objetivos políticos y económicos que son perseguidos a través de medios militares, y en gran medida, las instituciones militares han modelado la vida económica de las dos grandes superpotencias, sobre todo de Estados Unidos de América, así lo argumenta el sociólogo estadounidense.    
Desde la terminación de la segunda guerra mundial muchos de los que actúan en los círculos de la èlite consideran que la prosperidad de los Estados Unidos descansa directamente en la economía de guerra, y que si produjese el desarme y se llegara a una paz genuina bien podrían surgir desesperantes problemas económicos, y, por ende, políticos. (2)
Actualmente esta afirmación no deja de ser cierta, las exportaciones de armamento al mundo (sin considerar el armamento que se queda en los países donde se origina la producción) provienen principalmente de Estados Unidos y Rusia, seguidos muy por debajo por la República Popular de China que ha llegado al tercer escaño, así, el comercio de armas de Estados Unidos al exterior que de 2005-2009 representó el 29% del total mundial, para el período 2010-2014 fue de 31% del total mundial; respecto a Rusia, en el mismo período 2005-2009 su venta de armas al exterior representó el 22% del total mundial, mientras que para el período 2010-2014 su ventas tuvieron un avance significativo, llegando al 27% del total mundial. En cuanto a China, las cifras de ventas de armas se situaron en 3% en el primer período, mientras que para el segundo período el total de sus exportaciones de armas llegó al 5%, alcanzando con ello a Alemania y a Francia, que en el periodo anterior representaban el 11 y el 8% del total mundial, respectivamente, pero que tuvieron una caìda en sus exportaciones de armas llegando a ser tan sólo 5% en la actualidad.  Podemos darnos cuenta entonces, de la importancia del complejo militar industrial para la economía de las dos superpotencias de la guerra fría, así como de aquellas otras naciones que pertenecen al Consejo de Seguridad de la ONU + Alemania, pues hemos enunciado a cuatro de éstas potencias en las cifras citadas. (Cifras de: http://www.sipri.org/)

De regreso a la obra de Wright Mills, uno de los objetivos del "imperialismo capitalista" (hablando propiamente de Estados Unidos, no así de la URSS), radica en el propio ciclo del capitalismo, que al tratar de abrir mercados para la exportación de los artículos que se producen, encuentra mercados repletos de materias primas que requieren de su hábil explotación, no obstante, se requiere de la intromisión de actores capaces de dominar a los gobiernos exteriores para poder obtener el máximo provecho de éstas materias primas, y en la perspectiva de Wright Mills sólo existe una corporación con la habilidad de llevar a cabo las políticas obstinadas de Estados Unidos: la industria petrolera. No abundaré en detalles, pero la doctrina Eisenhower, expresada de manera sintética por el Secretario de Estado John Foster Dulles, es contundente respecto de la política estadounidense en la cuestión del petróleo:  "(...) la nacionalización de un bien que tiene interés internacional va mucho más allá de la compensación a los accionistas solamente y requiere de intervención internacional." (3) Y hemos sido testigos a través de la historia, que cuando un mercado petrolero es cerrado para las grandes corporaciones del combustible fósil, Estados Unidos no tiene reparo en intervenir de manera militar o con sanciones económicas, en contra de la nación que amenace su status y Seguridad Nacional. Asì, en 1958, en medio de la crisis del Medio Oriente, tropas norteamericanas desembarcaron en Líbano, otras tantas fueron enviadas a Jordania por parte de Gran Bretaña, y los voceros de ambos gobiernos anunciaron que invadirían Iraq, si éste no respetaba los intereses de la industria petrolera occidental. Cuán acertado fue Wright Mills al darnos un posible escenario de inicio de la Tercera Guerra Mundial en medio de una crisis dentro del Medio Oriente. Pareciera que escribió su obra poco antes del 9/11, sin embargo, más de seis décadas han pasado desde que escribiera ésta libro, y los hechos se repiten como si estuviéramos condenados a vivir el temor que infunden el solo escuchar los tambores de guerra.  


Para C. Wrigth Mills:

La guerra es ahora un rasgo estructural de las principales sociedades del mundo y también es la principal actividad de hombres identificables, desempeñada en nombre de los principales estados del mundo y con sus medios de poder nacional. 

(Continuará...)

Escrito por Susana Guadalupe Alarcón Vázquez



Referencias:

1. C. Wright Mills, Las causas de la Tercera Guerra Mundial, Editorial Palestra, Buenos Aires, 1960, p.51
2. Op. cit., p.59
3. Op. cit., p.67
4. Op. cit., p.81

jueves, 2 de abril de 2015

La Tercera Guerra Mundial desde la perspectiva de C. Wright Mills (1ra. Parte)

A mediados del Siglo XX, el mundo aún sentía las consecuencias políticas y económicas de la Primera y Segunda Guerra Mundial; la división de dos grandes bloques en constante tensión mantenía a todos a la expectativa de una nueva guerra y ésta cuestión resultaba cada vez más evidente, toda vez que la carrera armamentística era monopolizada por dos grandes superpotencias con la capacidad de destruirse mutuamente y destruir al globo entero de paso.     

Es así como la continua amenaza de guerra haría reflexionar a más de un científico social acerca del problema crucial que representaba para todas las sociedades del mundo: el inicio de una Tercera Guerra Mundial. Sin duda, Charles Wright Mills tiene su opinión al respecto, y vale la pena dado el contexto actual de tensión internacional, hacer una revisión de sus obras, en específico, analizaré al texto que publicó en 1958: "Las causas de la Tercera Guerra Mundial", cuya estructura fundamental se encuentra divida de la siguiente manera.

(1) ¿Los hombres hacen historia?
(2) La Tercera Guerra Mundial
(3) ¿Qué hacer entonces?


Tomaré como base ésta división para hacer una reseña seccionada de una obra fundamental de la sociología, elaborada por un crítico destacado de la sociedad estadounidense. Sin más preámbulo, me adentro a la cuestión que me atañe.  


¿LOS HOMBRES HACEN HISTORIA?

Tal como el título hace referencia, Mills se pregunta si es posible qué los hombres puedan escribir su historia, para el autor, existe una diferencia sustancial entre destino y decisión; cuando se habla del desarrollo histórico como destino, se acepta que el hombre no puede incidir sobre el desenvolvimiento de los acontecimientos, es decir, transcurren de manera natural y es prácticamente imposible que el hombre pueda incidir sobre él. Al respecto, hace una referencia al Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte, escrito por C. Marx, y cita: "Los hombres hacen su propia historia, pero no como ellos quieren. No la hacen en circunstancias elegidas por ellos mismos..." (1), éste punto de vista, nos dice, se asemeja en gran medida al de Engels, pero también al de Tolstoy. Mills es contundente en ésta cuestión al argumentar que: 


"Esta concepción psicológica del destino, en suma, se relaciona con acontecimientos de la historia que escapan a la fiscalización de cualesquiera círculos o grupos de hombres, 1°, lo suficientemente compactos como para ser identificables, 2°, lo suficientemente poderosos como para decidir con trascendencia, y, 3°, en posición de prever las consecuencias y, por lo tanto, de responder como tales por los acontecimientos históricos. Así entendido, el destino no es una constante universal, enraizada en Dios ni en la naturaleza  de la historia. El destino es un rasgo de tipos de estructura social específicos; la medida en que el acontecimiento del destino es el mecanismo del desarrollo histórico constituye por sí misma un problema histórico." (2)

En contraste, la decisión representa un medio a través del cual, el hombre puede incidir en el desarrollo de los acontecimientos históricos, sin embargo, existen ciertas restricciones al respecto. En la medida que la sociedad moderna ha sentado su base política a partir de la Estado-nación, el poder, que en la época feudal tendía a la individualidad, al día de hoy se ha centralizado cada vez más en las estructuras institucionales que forman parte de los gobiernos nacionales. Así, la libertad de ejercer el poder queda constreñido a unos cuántos individuos (a los que denomina élite), que son quiénes detentan el poder como representantes de dichas instituciones. Pero eso no es todo, en virtud de que el poder internacional también se ha centralizado, Mills nos dice (recordemos que el texto fue escrito en 1958) que el verdadero poder es ejercido por dos grandes super-Estados: Estados Unidos y la URSS.  Por lo tanto, existe una esfera mayoritaria de individuos que está sujetos a un destino, dictado por las decisiones de las élites que pertenecen a éstas dos grandes superpotencias. 

Es así como, sólo quiénes poseen los medios de poder, pueden incidir realmente sobre el desarrollo de los acontecimientos históricos, que en el contexto de la época, serían los únicos capaces de detener la Tercera Guerra Mundial que se avecinaba, dados los preparativos continuos para la guerra en todas las sociedades del mundo, en un "(...) peligroso equilibrio de terror mutuo y pánico mutuo." (3) Las consecuencias de sus decisiones, según Mills, se verían envueltas por la deriva o el ímpetu.

"Deriva significa que las consecuencias de innumerables decisiones se amalgaman y chocan formando los ciegos e inexorables acontecimientos del destino histórico: la guerra, en el presente caso. Ímpetu significa, primero, ese destino, mientras opera por explícita abstención; y, segundo, las decisiones explícitas que conducen a la guerra." (4)
  Es muy clara la intención de Mills, no se trata de ninguna teoría de la conspiración como el mismo enuncia, sino de promover una idea dentro de las élites, ésta es, dejar que los acontecimientos históricos transcurran conforme al destino, representa una omisión humana, y ello nos puede llevar a terribles consecuencias, puesto que una Tercera Guerra Mundial, a diferencia de la Primera y Segunda Guerra Mundial, ya no tendría ganadores. La devastación de una Guerra con el avance tecnológico de éstas superpotencias sólo puede ser total. En ese sentido, sólo algunos hombres pueden hacer historia, y las consecuencias de las decisiones que tomen para ello pueden ser terriblemente destructivas, o maravillosamente afortunadas, depende de ellos y sólo de ellos hacer esa diferencia. (Continuará ...)



Escrito por Susana Guadalupe Alarcón Vázquez


Nota: 
La próxima parte de la reseña se publicará el 8 de abril de 2015

Bibliografía
(1) C. Wright, Mills, Las causas de la Tercera Guerra Mundial, Editorial Palestra, Buenos Aires, 1960, p. 19
(2) Ídem
(3) Op. cit., p. 8
(4) Op. cit., p. 46

miércoles, 25 de marzo de 2015

David contra Goliat, la lucha eterna entre Venezuela y Estados Unidos

El Antiguo Testamento contiene un relato bíblico por demás conocido, la historia de David y Goliat, donde se narra que el gigante  y temido soldado filisteo, quién asedió por más de cuarenta días a los soldados de Israel, fue derrotado por un pastor de nombre David perteneciente a la tribu de Judá, que contando sólo con una honda y una piedra pudo vencer a Goliat, quién cayó al suelo tras el golpe asestado por David en su frente, tras lo cuál, fue decapitado con su propia espada (Veáse: Antiguo Testamento, 1a. Samuel 17: 4-51).

La historia de Venezuela y Estados Unidos se asemeja un poco a éste relato bíblico, el pequeño país que se enfrenta contra el gigante guerrero que tiene todas las ventajas armamentísticas y desafía abiertamente a toda América Latina a través de Venezuela. No podría afirmar que el final de éste enfrentamiento terminará con la derrota de Goliat, lo cierto es que no es la primera vez que se enfrenta al país Latinoaméricano, de cuyo caso, Venezuela ha sabido sortear los golpes del vecino Norteaméricano. Más allá de Chávez y su política anti-estadounidense, ha habido casos memorables donde Venezuela ha hecho valer su soberanía, sobre todo a aquello que se refiere a la administración de sus propios recursos. 

Con la llegada de la Segunda Revolución Industrial, el papel del petróleo en las actividades económicas se volvió preponderante, sin embargo, no es sino hasta el siglo XX cuando las grandes compañías petroleras encuentran su verdadero auge. Conocidas como las Siete hermanas (Standard Oil of New Jersey, hoy Exxon Mobil; Royal Dutch Shell; Anglo-Iranian Oil Company, hoy British Petroleum; Standard Oil of New York, ahora parte de Exxon Mobil; Standard Oil of California, más tarde conocida como Chevron y hoy Chevron Corporation; Gulf Oil Corporation, hoy divida entre Chevron y BP; y Texaco, que se fusionó con Chevron, formando la compañia Chevron Texaco hasta el año 2005, hoy sólo Chevron Corporation), éstas compañías petroleras, cinco de las cuales eran estadounidenses, habían formado un verdadero cártel, por lo que no había zona del globo que no controlaran y en la que pudieran explotar los yacimientos petrolíferos en una situación de total desventaja para los gobiernos poseedores de tales recursos. La desventaja también era para los países consumidores. No obstante, las verdaderas limitantes las tenían los países productores, quiénes no podían decidir ni cuánto, ni cómo, ni dónde, explotar sus recursos, evidentemente tampoco el dinero que recibirían por ello. 

"Un Estado productor se encontraba sólo ante los grupos multinacionales en todo lo esencial. El Estado productor no tenía ni voz ni voto sobre el ritmo de exploración de sus yacimientos, ni sobre la amplitud y localización del esfuerzo de investigación, ni sobre el rendimiento de la fiscalidad definida en los años 50 prácticamente sin contar para nada con él. Si algún país creaba algún problema, entonces las compañías sencillamente reducían sus compras en el mismo, y tomaban el petróleo de cualquier otra parte su inmenso imperio." [Roberto Centeno: 1982, p. 134]

La respuesta ante esta situación de subordinación por parte de las Siete hermanas hacia los países productores como consumidores no se hizo esperar. Por una parte, los países consumidores crearon sus propias compañías nacionales de petróleo, mientras que por otro lado, los países productores respondieron con su propio cártel. En efecto, el 14 de Septiembre de 1960 la Organización de Países Exportadores de Petróleo nace en Bagdad, auspiciada por 5 Estados: Irán, Irak, Kuwait, Arabia Saudita y Venezuela (actualmente la organización se encuentra conformada por 12 miembros). La lógica nos índica que siendo el Medio Oriente una zona extremadamente rica en combustibles fósiles, la iniciativa de crear una organización que hiciera contrapeso a las Siete hermanas se habría originado ahí, no obstante, la realidad nos contradice. 

"Realmente el hombre que inventó la OPEP no fue ningún árabe, sino un abogado venezolano llamado Juan Pablo Pérez Alfonso. Era natural que los venezolanos se preocuparan por el petróleo, el país era un fuerte exportador de esa materia prima desde los años 20, y de él obtenía el gobierno la mayor parte de sus ingresos. Como doctor jurista que era, Pérez Alfonso fue el insipirador de la ley venezolana de 1943, la cual constituyó el más importante hito ocurrido en la historia de las relaciones entre gobiernos y compañías, ya que implantaba nada menos que la partición de los beneficios  al 50 por ciento entre el Estado y las compañías, algo impensable pocos años antes. En 1948, la dictadura de Pérez Jiménez toma el poder en Venezuela, y Juan Pablo Pérez Alfonso que había sido ministro de Minas e Hidrocarburos con el régimen democrático anterior se exilia, primero en Washington y después en México. Durante ese largo período, de casi diez años, no cejó en la maduración de un proyecto que pusiera fin al expolio a que estaba siendo sometido su país por las grandes compañías," [Roberto Centeno: 1982, pp. 134-135]
De acuerdo a Roberto Centeno, Pérez Alfonso encontró inspiración en una agencia gubernamental estadounidense llamada  Texas Railroad Comission, que se encargaba de supervisar la construcción de ferrocarriles en dicho estado, pero que a partir de 1919 también se encargó de controlar los suministros de petróleo y gas de la zona, por lo que podía regular tanto su producción como su precio. La política económica de la Comisión consistía en mantener los precios lo suficientemente altos como para que los pequeños productores ganaran algo, pero al mismo tiempo, lo grandes productores se veían beneficiados de dicha política. Pérez Alfono imaginó una Comisión a escala global que hiciera lo mismo, en cuyo caso, la posibilidad de vender menos petróleo, haría que el precio se mantuviera alto, y por lo tanto, se ganara más dinero, esto sin la necesidad de vender grandes cantidades de crudo. Esa fue la misma idea que expuso a Abdula Takiri, director de la oficina de asuntos petroleros de Arabia Saudita, que pretendía disminuir los privilegios de ARAMCO (Arabian-American Oil Company) y paulatinamente sacarla del mercado para luego asumir el rol y las operaciones con una compañía que perteneciera a los propios Saudíes. 

La idea estaba en puerta cuando el presidente de la Exxon, a pesar de la abundancia de petróleo en el mercado decidió bajar al mínimo los precios del barril, pronto las otras compañías hicieron lo mismo, esto dejó completamente vulnerables a las economías de los países productores cuyos presupuestos de pendían casi totalmente de los ingresos provenientes del petróleo (tal como ocurre en nuestros días). Ante los hechos, Abdulá Tariki convocó a una junta extraordinaria el 9 de septiembre de 1960, y con el apoyo total del rey Saud, así como el respaldo de los mayores productores de petróleo en el mundo, tras cinco días discusiones y negociaciones, se fundó una organización que en aquél momento controlaba aproximadamente el 90% de las exportaciones de petróleo a los mercados mundiales. Indudablemente las Siete Hermanas ya no tendrían la misma fuerza, ni conservarían el monopolio del petróleo, lo cual sólo fue posible por la agudeza y destreza de un venezolano. 


¡Gloria al bravo pueblo! se titula el himno de Venezuela, que a lo largo de los años no ha dejado de probarnos que lucha contra quienes intentan subyugar su soberanía, incluso en la cúspide de la Hegemonía estadounidense, Venezuela no dejó de revelarse ante lo que consideraba una injusticia. No obstante, ahora que nos encontramos situados en el ciclo B (de declive) de la Hegemonía de Estados Unidos de América (véase los III primeros tomos del Sistema-mundo Moderno de Immanuel Maurice Wallerstein), y ante el desafío directo de Venezuela a la doctrina Monroe ("América para los americanos") por su acercamiento desde 2006 al consorcio estatal ruso de gas GAZPROM (http://www.fyo.com/noticia/rusia-tiene-interes-en-el-gasoducto-de-venezuela), y sus más recientes acuerdos con China para obtener un multimillonario préstamo en favor de la paraestatal PDVSA (http://actualidad.rt.com/economia/169712-china-otorgara-venezuela-prestamo-petroleo), Estados Unidos tiene la obligación moral de "defender" a América, Venezuela sólo es la punta del iceberg que debe cortar para dominar una región que se acerca cada día más a las dos grandes potencias que comienzan a disputarle el título de la Hegemonía a un cada vez más debilitado Estados Unidos: China en la parte económica y Rusia en cuestión política.  

La pregunta es ¿Estados Unidos se atreverá a llevar a sus ejércitos a Latinoamérica, en especial a Venezuela y minar con ello los intereses de China y Rusia en un momento en que las tensiones se agudizan en todo el globo? De una manera religiosa, la historia de David y Goliat nos enseña que quién tiene fe en Dios es capaz de vencer a cualquier enemigo, sin importar tamaño, fuerza, o el tipo de armas que tenga; para el caso que nos atañe, de ninguna manera Rusia o China son dioses, pero sin duda poseen la capacidad militar para enfrentar a un Goliat Norteamericano, ¿será que la Tercera Guerra Mundial se llevará a cabo en suelo Americano? Es difícil poder afirmarlo, lo cierto es que, Estados Unidos no se quedará de brazos cruzados ante la intervención de éstas Grandes Potencias en un momento en el que ha declarado como enemigo a Venezuela.  



Escrito por Susana Guadalupe Alarcón Vázquez



Bibliografía

* Roberto Centeno, El petróleo y la crisis mundial, Génesis, evolución, y consecuencias del nuevo orden petrolero internacional.Alianza Editorial, Madrid, 1982

Referencias en línea

* Rusia tiene interés en el gasoducto de Venezuela [Consultado el 24 de marzo de 2015, en: http://www.fyo.com/noticia/rusia-tiene-interes-en-el-gasoducto-de-venezuela]
*  China otorgará a Venezuela un préstamo por 10 000 millones de dólares [Consultado el 24 de marzo de 2015, en: (http://actualidad.rt.com/economia/169712-china-otorgara-venezuela-prestamo-petroleo)]

miércoles, 11 de marzo de 2015

El rol de la mujer en las guerras del siglo XXI

Hace sólo unos días se conmemoró el día internacional de la mujer, miles de eventos en cientos de ciudades del mundo se desarrollaban con júbilo, hecho que se consagraba al ver la participación de  una gran cantidad de mujeres conscientes de éste día. La libertad de la mujer sin duda es un logro, resultado de las luchas sociales de la segunda mitad del siglo XX, sin embargo, en muchas sociedades tradicionales donde la religión juega un papel preponderante, la mujer que tan comúnmente vemos trabajando, estudiando o desempeñándose en actividades políticas, empresariales o artísticas, no puede tener otra participación en la sociedad que la de ser el pilar fundamental de su familia, es decir, la que se encarga de concebir hijos, educarlos y atender al marido en el mejor de los casos. Desempeñarse en cualquier actividad no es una elección, su rol en la sociedad está marcado y cualquier intento de empoderar a la mujer es motivo de guerra.  

"En 2002, Osama bin Laden escribió en su "Carta a Estados Unidos": "es una nación que explota a las mujeres como productos de consumo o recursos publicitarios, para inducir a los clientes a comprarlos. Usa a las mujeres para que atiendan a pasajeros, visitantes y extranjeros, y así aumentar sus margenes de ganancia. Y luego ustedes se jactan de apoyar la liberación femenina". 
[George Friedman. (2011). Los próximos 100 años. México: Océano, p. 75]
Claramente puede vislumbrarse en la cita, que para Al Qaeda, grupo terrorista de tipo fundamentalista, los valores de la sociedad tradicional, donde la familia patriarcal es piedra angular de esa organización, son parte de su agenda en la lucha contra Estados Unidos. La validez de sus actos puede no ser legítima para nuestras sociedad, donde se ondea el estandarte de la igualdad de género, no obstante, la crudeza de sus palabras no omite el hecho de que tienen su grado de veracidad. En las sociedades modernas, la mujer sigue siendo considerada por muchos hombres como un objeto, no obstante las constantes luchas de la mujer por erradicar dicha situación.  


Durante la Primera y Segunda Guerra Mundial, la mujer tuvo una participación muy activa, no sólo como la fuerza de trabajo que sustituyo a los hombres en medio de su ausencia, en el caso de Francia, se les pedía que se quedaran en casa para seguir concibiendo hijos (véase Las mujeres poderosas que dejo la Primera Guerra Mundial, en:http://mexico.cnn.com/mundo/2014/07/25/las-mujeres-poderosas-que-dejo-la-primera-guerra-mundial) , hecho realmente desconcertante para las mujeres, pero que al gobierno francés le pareció una necesidad ante el aniquilamiento veloz de sus soldados en el frente bélico. Si hoy hubiera una Tercera Guerra Mundial ¿qué papel jugaríamos las mujeres?  En dicho contexto, la igualdad de género puede convertirse en un arma de doble filo para cualquier nación y para las propias mujeres durante la guerra. 



Hoy, el servicio militar en la mayoría de los países es obligatorio sólo para los varones, pero a partir de éste año (2015), algunos países implementaron el servicio militar obligatorio también para las mujeres, los casos son; Chad, Cuba, Eritrea, Israel, Libia, Noruega, Corea del Norte, Túnez y Sudán. No cabe duda que la igualdad de género ha sobrepasado limites que las propias mujeres no pensarían, el hecho es que al haber soldados de género femenino, que anteriormente sólo eran voluntarias, ahora podrán ser llamadas en caso de guerra de manera obligatoria, ser mujer ya no es una excusa para no ser enviada al frente de  cualquier guerra. No sólo habría mujeres muriendo en la lucha, sino que muchas mujeres abandonarían a sus familias para estar en la línea de fuego, en dichas circunstancias tampoco habría mujeres dando a luz a nuevos ciudadanos y muy posiblemente las fábricas bélicas que a principios del siglo XX estaban llenas de mujeres (trabajando en la construcción del armamento que enviaban a sus maridos), podrían estar conformadas ahora también por hombres.               


En muchos países del denominado "primer mundo" ya se vive una crisis de crecimiento poblacional, si la Tercera Guerra Mundial iniciara hoy en éstos Estados, habría un problema de exterminio real sobre dichas poblaciones ¿se requerirá de la clonación al estilo que sólo George Lucas imaginó, para sustituir el rol de la mujer como madre y crear soldados en masa? Biológicamente, la mujer está constituida para concebir a los hijos, pero la lucha social nos ha llevado a promover la igualdad de género, y en esa batalla que parecíamos haber ganado, hemos escrito nuestro propio destino. En el siglo XXI, la tendencia parece llevar a las mujeres a ser un soldado más en la línea de guerra, mientras que los Estados podrían encargarse de fabricar soldados en masa por medio la clonación y no de la concepción natural, misma que la mujer de éste siglo, en muchos caso ha decidido postergar y en otros tantos ha decidido no llevar a cabo en pro de sus derechos. Ser madre es una elección, ser soldado una obligación.     


Escrito por Susana Guadalupe Alarcón Vázquez


  

miércoles, 4 de marzo de 2015

¿La Tercera Guerra Mundial? según las profecías del rey Abdalá II de Jordania

En días recientes el rey Abdalá II de Jordania, quién se encontraba de visita "no programada" por Estados Unidos, ha declarado para la cadena CNN que el mundo se encuentra inmerso en una Tercera Guerra Mundial, esto luego de sumarse a la ola de atentados terroristas de grupos yihadistas en todo el globo, el asesinato del piloto Jordano Muaz al Kasaesbeh, situación indignante que a su parecer debería unir a musulmanes, cristianos y a los líderes de otras religiones en contra del auto-declarado Estado islámico (EI). 


Para el rey Abdalá II que profesa la fe islámica, el grupo liderado por Abu Bakr al-Baghdadi no se rige por los principios del islam, pero constituye una amenaza para todas las naciones y es por eso que el propio Estado de Jordania se ha unido a la coalición de países (entre los que evidentemente se encuentra Estados Unidos, cabeza del anti-terrorismo) que están ejecutando una campaña de ataques aéreos contra grupos yihadistas en Iraq y Siria. 



Planteados los hechos, cabe hacerse la pregunta ¿es cierto que nos encontramos inmersos en una Tercera Guerra Mundial?, para muchos la situación actual puede ser la representación de una guerra a escala mundial, sin embargo, sólo nos encontramos en el preludio a una guerra apocalíptica. En una visión macro de nuestro Espacio-tiempo (concepto de Immanuel M. Wallerstein), estamos justo en ese momento bélico donde comienzan a integrarse las "Santas alianzas", que a mi parecer han sido escrupulosamente definidas, tan sólo hay que mirar a detalle los puntos estratégicos donde el supuesto Estado Islámico ha atacado, comenzando por Canadá, país norteamericano que de acuerdo con  el Statistical Review of World Energy 2014 full report (http://www.bp.com/content/dam/bp/pdf/Energy-economics/statistical-review-2014/BP-statistical-review-of-world-energy-2014-full-report.pdf) cuenta con el 10.3% de la reservas probadas de petróleo a nivel mundial, cantidad similar a la que posee Irán (9.3% de las reservas probadas) e Iraq (8.9%), pero menor a la de Arabia Saudí (15.8%) el gran aliado de Estados Unidos, y Venezuela (17.7%), la piedra en el zapato de Estados Unidos en América. 



No sólo el petróleo hace atractivo a Canadá como socio de armas, sus grandes reservas de agua así como sus grandes depósitos mineros sin explotar hacen de Canadá un país perfecto para proporcionar recursos y materias primas durante una posible guerra a gran escala. Pero si de recursos clave se habla, Australia posee una de las pocas minas a nivel mundial que explota Tierras raras (además de las más importantes que se encuentran en China y que producen el 90% de  las Tierras raras que se venden el mundo: véase http://www.fierasdelaingenieria.com/los-mayores-productores-de-tierras-raras-del-mundo/), que son indispensables para cualquier tecnología actual, no sólo smartphones, pantallas, tablets, computadoras o tecnologías verdes, sino para todo tipo de arma moderna. Australia, quién también forma parte de la coalición contra el EI, se integró a la "Alianza"  en septiembre de 2014, pero unos meses después, Man Haron Monis (otro miembro del Estado Islámico) entró a una cafetería de Sídney y tomó por rehenes a las personas que se encontraban ahí, creando una razón para Australia que la mantuviera en la coalición. 



Además de materias primas, hacen falta las armas nucleares de socios renuentes como Francia, que en enero pasado sufrió un ataque en las instalaciones de la revista satírica "Charlie Hebdo" donde perdieron la vida varios empleados a manos de los hermanos Said y Cherif Kouachi vinculados al grupo terrorista Al Qaeda, quién se atribuyera dicho ataque. Dinamarca se sumo al grupo de países  que han sido víctimas de atentados terrorista el mes pasado, cuando en una cafetería ubicada en el centro de Copenhague se presentaba una conferencia sobre el islam a propósito del atentado en Francia, donde al menos una persona falleció y algunos policías resultaron heridos;  la cualidad de Dinamarca, es que tiene potestad sobre Groenlandia, enorme territorio geográficamente útil que se encuentra a tan sólo unos kilómetros de Rusia y que en caso de ser requerido, podría ser usado como una gran base militar pro-Estados Unidos.      

Evidentemente todos estos ataques pueden verse como resultado inevitable de la participación de tales Potencias en la coalición anti-Estado islámico, pero refuerzan la participación de las mismas como aliados estratégicos de Estados Unidos, quién parece estar actuando en contra de un sólo país, el enemigo de la guerra fría, la superpotencia euroasiática: Rusia. La guerra contra el Estado islámico se sitúa muy cerca de territorio ruso, si Estados Unidos y el grupo de países que han creado un estrecha alianza en contra de dicho grupo ganaran, poco les impediría sentar bases a un costado de la colosal Rusia, quién al mismo tiempo trata de impedir que la acorralen en su propio territorio.


Desde la perspectiva de una politóloga, la Tercera Guerra Mundial aún no inicia como el rey de Jordania vaticinó, pero todo apunta a que los peones en el tablero ya se están moviendo para comenzar los ataques. La cuestión aquí no es satanizar a toda persona que profese la fe islámica, pero sin duda el Estado Islámico se ha convertido en el enemigo común que juega un papel importante en la lógica de equivalencias (concepto acuñado por Ernesto Laclau y Chantal Mouffe) que se requiere para formar un bloque occidental capaz de sostener esa gran guerra que se avecina.  

                
Escrito por Susana Guadalupe Alarcón Vázquez

miércoles, 25 de febrero de 2015

El comienzo de una Nueva Gran Guerra

Desde el término de la Segunda Guerra Mundial se habla del advenimiento de una nueva “Gran Guerra”: la “Tercera Guerra Mundial”, sin embargo, han pasado muchos años y no existe un evento con las dimensiones necesarias para ser denominado así, lo cierto es que a pesar de ello ha habido muchos sucesos bélicos que demuestran que la humanidad no se encuentra libre de las calamidades de la guerra.  


Muchos han tratado de descifrar cuando comenzará la Tercera Guerra Mundial, algunos han escrito libros al respecto, otros tantos sólo cumplen con dar advertencias, no obstante, hemos sido testigos de que ninguna guerra por inmensa que parezca ha podido alcanzar ese pesado título, esto no significa que no habrá enfrentamientos bélicos de magnitudes mayores entre Estados o entre hombres. Que los intentos de advertir una nueva guerra en el horizonte hayan parecido errados no quiere decir que no estén en lo cierto, posiblemente las formas en las que se imaginaban la guerra no sean las mismas como las imaginamos ahora, la distancia tecnológica entre la segunda mitad del siglo XX y la primeras dos décadas de nuestro siglo son inimaginables, por tanto. los desastres de la guerra pueden ser mucho más destructores de lo que hemos conocido, sin embargo ¿puede esa sola idea lograr que los líderes mundiales ignoren la pretensión de la guerra? dudaría de una respuesta afirmativa.  El instinto nato del hombre a la guerra solo puede ser sosegado por la razón, advertiría Kant, pero la pura razón no ha sido instrumento suficiente para dominar la voluntad que desea controlar más recursos, controlar más hombres, alcanzar un mayor poderío.  

Han pasado ya poco más de cien años desde que comenzó la Primera Guerra Mundial, y más de medio siglo desde que terminó la Segunda Guerra Mundial, el inicio de la Tercera Guerra Mundial es inminente, la razón no radica en que haya pasado demasiado tiempo y se requiera una nueva guerra, las guerras nunca son requeridas, sino porque los cimientos sobre los que se forjó la paz de esas guerras hoy se encuentran en crisis, la ONU se ha desacreditado día a día con sus resoluciones incumplidas; el FMI y el BM pierden legitimidad ante el mundo, hecho que a propiciado el nacimiento de un nuevo banco de talla mundial: el banco de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica por su acrónimo) el Nuevo Banco de Desarrollo como lo llamaron desde su nacimiento el año pasado; la crisis de 2008 iniciada desde los grandes bancos estadounidenses ha dejado una gran grieta sobre las finanzas y la economía mundial, que sólo ve signos de crecimiento sobre otras latitudes del globo, las cuáles no son tierras occidentales. En conjunto, éstos son algunos de los síntomas del debilitamiento de un poder más grande, el fin de la hegemonía de Estados Unidos. Discutir sobre ello es entrar en debates desgastados, los que aceptan el fin de la hegemonía de Estados Unidos y los que aún creen que tiene el poder para sostenerse como esa gran entidad hegemónica, me abstendré de discutir al respecto, sólo diré que a pesar haber perdido algunas de sus fortalezas, Estados Unidos sigue siendo la entidad ha vencer si alguien pretende levantar el estandarte de la Hegemonía. Aún posee los recursos, las estrategias, los ejércitos y la tecnología para hacer una "Nueva Gran Guerra", y quién desate las fuerzas de ese enorme dragón herido, será quién de inicio a la Tercera Guerra Mundial. 


Escrito por Susana Guadalupe Alarcón Vázquez